Los obesos toleran menos el dolor que las personas con peso normal

Los obesos toleran menos el dolor que las personas con peso normal
By Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Científicos estadunidenses han dado otro motivo para que la gente con kilitos de más, baje de peso. Las personas obesas pueden ser más sensibles  al dolor que los individuos con un peso normal.

La investigación ha examinado la tolerancia al dolor de 62 personas mayores  que tenían artrosis de rodilla, una enfermedad que ocasiona inflamación y dolor, a causa del desgaste del cartílago que recubre la articulación.

El objetivo del trabajo era comprobar si los ejercicios de relajación
muscular pueden ayudar a lidiar con las molestias de la enfermedad. Para  medir el reflejo al dolor de los voluntarios, estos recibían un estímulo eléctrico leve en su tobillo derecho, antes y después de las sesiones de relajación.

A los investigadores les interesaba especialmente ver cómo respondían las personas obesas (un tercio de los participantes). “Algunos estudios han  visto que las personas obesas son más tolerantes al dolor, mientras otros”   dicen lo contrario, aclara Charles Emery, principal firmante del trabajo y
profesor de psicología en la Universidad Estatal de Ohio Estados Unidos.

Consecuencias. “El procedimiento de relajación ayudó a los dos grupos  (obesos y personas con un peso normal) a lidiar con su dolor”, comenta Emery. “Nuestros exámenes mostraron que ambos tenían unos umbrales del dolor más elevados antes de la sesión de relajación. Pero los participantes obesos aún mostraban una menor tolerancia al dolor”, agrega.

De hecho, tanto antes como después de la sesión, aquellos voluntarios obesos  mostraban una mayor respuesta física a la pequeña descarga, en comparación con los participantes que tenían un peso normal.

Esto indica que tenían una menor tolerancia a los estímulos dolorosos, y eso  que en los cuestionarios que rellenaron acerca de su dolor manifestaron unos niveles similares a los de los voluntarios con un peso normal.

“Esto es importante porque si una persona obesa comienza un programa de ejercicios, puede no experimentar dolor de modo consciente cuando en Realidad está dañando su cuerpo en cierto grado”, advierte Emery.

“A la larga, esto podría llevar a un dolor severo”.

Una herramienta útil. “Nuestros hallazgos demuestran la importancia de  examinar medidas objetivas y subjetivas de cómo el organismo responde a los estímulos dolorosos”, agrega este investigador. En este caso, la medida objetiva que demostró que los obesos eran más sensibles fue el reflejo nervioso al estímulo eléctrico.

Un pequeño aparato daba una descarga en el nervio dural (que recorre el tobillo y la pantorrilla), lo que ocasiona sensaciones de hormigueo y dolor leve en la parte inferior de la pierna. Los investigadores medían entonces el reflejo de los músculos que rodean este nervio, pues cuando el cerebro percibe el dolor, envía un mensaje al organismo para que contraiga y mueva los músculos con el objetivo de apartarse de la fuente de dolor.

“Esta clase de evaluación es en algunos casos un modo más objetivo de medir la respuesta del organismo al dolor, frente a simplemente preguntar a  alguien si le duele”, matiza.

Hipertension Arterial y Obesidad

Hipertension Arterial y Obesidad
By Dr. José Manuel Ferrer Guerra

Existen abundantes pruebas clínicas y epidemiológicas de la asociación entre  T.A. Y peso corporal (P.C.). No todos los hipertensos son obesos y tampoco todos los obesos son hipertensos, sin embargo, la relación entre obesidad e HTA ha sido bien documentada en la mayoría de grupos raciales, étnicos y
socioeconómicos.

En el estudio Framingham Heart Study sugieren que, aproximadamente, el 78% de los casos de HTA en varones y el 65% de los casos en mujeres se pueden atribuir directamente a la obesidad.

– La influencia de la obesidad en los niveles de T.A. Comienza en una etapa temprana de la vida. Aunque la relación entre obesidad e HTA existe a lo largo de todo el ciclo vital, es más estrecha en los adultos jóvenes con edades comprendidas entre 20-50 años y disminuye con la edad. Es decir, que en los sujetos de mayor edad, la obesidad sólo amplifica la relación edad – T.A.

– El tipo de obesidad también es un determinante importante en la
prevalencia de HTA. Los sujetos con obesidad central presentan mayor riesgo de HTA, y de tener otros factores de riesgo cardio-vascular (diabetes, colesterol alto).

El parámetro utilizado para medir la obesidad central es la circunferencia de la cintura. Si la circunferencia de la cintura es > de 102 en los varones y > de 90 en las mujeres; se asocia a un incremento 2 a 3 veces del riesgo de HTA.

– El aumento de peso a largo plazo, aumenta espectacularmente el riesgo de HTA y la pérdida de peso se asocia a un riesgo significativamente inferior.

– La Hipertensión inducida por la obesidad tienen algunas características diferenciales de las observadas en pacientes hipertensos delgados.

En los obesos hay un volumen alto de plasma circulante y sangre entera y, sin embargo, la resistencia vascular (calibre arterial) es inapropiadamente normal.

Los obesos tienen más posibilidades de desarrollar una hipertrofia (gran desarrollo) del ventrículo izquierdo que los no obesos.

– El objetivo del tratamiento antihipertensivo es reducir la morbimortalidad asociado a la hipertensión.

El fracaso terapéutico en los hipertensos se debe en gran medida a la
obesidad. Los pacientes obesos e hipertensos, necesitan una mayor cantidad de fármacos que los pacientes hipertensos delgados de la misma edad y sexo.

La restricción moderada de la ingesta calórica y de la sal constituye el tratamiento más efectivo y seguro para la HTA del obeso.

El efecto antihipertensivo de la dieta se potencia con un incremento del ejercicio físico, pues éste también ayuda a controlar la tensión, aunque no se pierde peso.

La pérdida de peso, además de disminuir la tensión arterial, permite mejorar notablemente la función cardiaca.

El gran reto no sólo es lograr la pérdida de peso, sino el conseguir
mantenerlo para poder mantener así mismo la T.A. En valores normales.

(*)Marta Aguirre es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid, Máster en Nutrición e Higiene Alimentaria por la Universidad de Burdeos y doctora en Medicina en la Universidad del País Vasco.

Por qué se engorda al dejar de fumar

Por qué se engorda al dejar de fumar
By Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Hay factores que al dejar de fumar predisponen a ganar peso. Dejar el tabaquismo afecta a las hormonas, al sistema nervioso, al sentido del gusto y del olfato, a la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos. En el aspecto psicológico, influye en el padecimiento de ansiedad e insomnio que de alguna forma hay que combatir, y comer da la sensación de que se superan.

¿Qué sucede en nuestro cuerpo cuando se deja de fumar?

La nicotina es el componente más Adictivo del tabaco. En la persona que fuma, dicha sustancia actúa disminuyendo su apetito, los movimientos musculares a lo largo de todo el sistema digestivo (en especial a nivel de estómago e intestino), necesarios para la digestión de los alimentos. Actúa también reduciendo la función de la vesícula biliar -almacén de bilis- necesaria para la asimilación de las grasas-, y de otras secreciones digestivas, lo que dificulta el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos.

No sólo la nicotina, sino el resto de componentes del tabaco, actúan sobre nuestro organismo.

Por ello, cuando se deja de fumar el cuerpo acusa una serie de efectos a distintos niveles, como son:

Aumenta el estrés y la ansiedad, por un estímulo extra del sistema nervioso (se produce más adrenalina) lo que puede conducir a comer más de lo debido, y sobre todo peor, o alimentos más calóricos y menos nutritivos.

Mejora el sentido del gusto y del olfato. Se disfruta más de lo que se come.  Esto puede hacer que se coma más cantidad de alimentos de los que se está acostumbrado, haciendo la dieta más calórica.

La digestión y el aprovechamiento de los nutrientes es más eficaz.

El consumo de tabaco se acompaña de una mayor secreción ácida en el estómago. Cuando se deja de fumar los niveles de estas sustancias ácidas se normalizan y mejora el movimiento de las paredes intestinales con lo cual aumenta la absorción de los alimentos y mejora su asimilación.

Aún así, si se lleva a cabo una alimentación adecuada y se ealiza algo de ejercicio, dejar de fumar no implica que forzosamente se vaya a engordar.

Quemar calorías con el ejercicio

Quemar calorías con el ejercicio
By Leslie Rodríguez, RD, LD
¿Cuáles son tus razones para hacer ejercicio? Quizás te ejercitas para mejorar tu salud, sentirte mejor, tener más energía y fortalecer el corazón, entre muchas otras innumerables ventajas que ofrece la actividad física. Sin embargo, quizás te interese quemar calorías, ante todo.

Es bien sabido que las calorías excesivas pueden resultar en un aumento de peso y que, por otra parte, el quemar calorías puede reducir el peso.

Sin embargo, la mayoría de la gente no sabe cuántas calorías consume y cuántas quema cuando participa en un programa de actividad física.

¿Cuántas calorías es necesario quemar?

Para empezar, aunque es cierto que debes prestarle atención a las calorías que consumes y las que quemas, no es necesario que te obsesiones con los números exactos. Ten presente que el número de calorías que cada uno de nosotros necesita cada día para subsistir es diferente, porque los requisitos diarios se basan en el peso ideal de la persona, el nivel de ejercicio, el metabolismo, etc.

Cuando haces ejercicio, el número de calorías utilizadas dependerá de la actividad que realices. A continuación te indicamos el número de calorías que quemas al hacer diversos ejercicios por media hora.

Ejercicio/ actividad Calorías quemadas cada 30 minutos (según el peso de las personas)

120 libras (55 kilos)

Baloncesto 225
Ciclismo (10 millas por hora) 165
Bailar 154
Hacer jardinería 150
Trotar 279
Nadar 234
Jugar tenis 180
Caminar 195
Correr 342
Levantar pesas 198
Trabajo de la casa 76

 

140 libras(63.5 kilos) 

Baloncesto  264
Ciclismo (10 millas por hora)  192
Bailar  179
Hacer jardinería  177
Trotar  324
Nadar  270
Jugar tenis  207
Caminar  228
Correr  396
Levantar pesas  228
Trabajo de la casa  84

160 libras(72.6 kilos)

Baloncesto  300
Ciclismo (10 millas por hora)  219
Bailar  202
Hacer jardinería  210
Trotar 372
Nadar  309
Jugar tenis  237
Caminar  261
Correr  453
Levantar pesas  261
Trabajo de la casa  91

180 libras(81.7 kilos) 

Baloncesto 339
Ciclismo (10 millas por hora)  246
Bailar  229
Hacer jardinería  225
Trotar  417
Nadar  348
Jugar tenis 1 267
Caminar  291
Correr  510
Levantar pesas  294
Trabajo de la casa  100

Notarás que la gente que pesa más quema más calorías al hacer ejercicio. La razón es que, si pesas más, necesitarás hacer más esfuerzo para correr, caminar o participar en cualquier ejercicio debido a que tu cuerpo debe sostener más libras.

Por esta misma razón es que las personas que pierden mucho peso y aún desean bajar 5 ó 10 libras más suelen experimentar dificultades para lograrlo. Lo que sucede es que el cuerpo se acostumbra a hacer siempre el mismo ejercicio  al mismo nivel y empieza a quemar menos calorías que al principio, por lo cual deja de rebajar. Cuando esto ocurre, es necesario aumentar el nivel (ya
sea la intensidad o la frecuencia) del ejercicio o consumir menos calorías.

Si tu interés es controlar tu peso, recuerda que la base para lograrlo es llevar una dieta balanceada y variada además de hacer ejercicio y descansar  lo suficiente.

Eso no es todo…

¿Crees que tu tiempo para la actividad física termina cuando sales del gimnasio o vuelves a casa después de correr o jugar tenis? No es así. Cada día, es posible aumentar el número de calorías que quemas con algunas actividades sencillas de la vida diaria. Por ejemplo, puedes estacionar tu coche más lejos de tu oficina o la tienda y caminar un poco más.

También puedes utilizar las escaleras en vez del elevador.

La próxima vez que sientas fastidio al tener que pasar la aspiradora,
limpiar o barrer, piensa que ¡hasta las faenas domésticas queman calorías!

Todo sobre el índice glucémico

Todo sobre el índice glucémico
By European Food Information Council
Recientemente, el índice glucémico (IG) ha atraído la atención del público y ya comienzan a aparecer valores relativos al IG en los envases de alimentos. A continuación, se explica en qué consiste y cómo afecta a nuestra dieta diaria.

El concepto de IG surgió en los años ochenta cuando se observó que distintos alimentos con la misma cantidad de carbohidratos tenían efectos diferentes en el nivel de azúcar en la sangre.

Así, 30 g de los carbohidratos que contiene el pan pueden no tener el mismo efecto que 30 g de los carbohidratos de la de fruta o la pasta.

En efecto, el IG es un modo de valorar los alimentos que contienen carbohidratos según el grado en el que se eleva la glucemia sanguínea tras su consumo.

Se clasifican en una escala de 0 a 100, en la que 100 es la respuesta a un alimento de referencia como la glucosa o el pan blanco.

Con el mismo nivel de carbohidratos, los alimentos con un IG elevado producen fluctuaciones notables en el nivel de azúcar en la sangre, mientras que los alimentos con IG reducido provocan un aumento menor del mismo(1).

Factores que influyen en el IG

Durante muchos años los científicos han creído que los carbohidratos en forma de almidón se digerían y absorbían con lentitud, y que en el caso de los carbohidratos en forma de azúcares estos procesos eran rápidos.

Sin embargo, esto no es cierto. Los refrescos y el puré de patatas, por ejemplo, tienen un IG similar. ¿Qué factores intervienen entonces? La forma exterior de un alimento, el modo de procesarlo, el tipo de fibra, de almidón o de azúcar que contiene y la manera de cocinarlo son factores que influyen en su IG final.

En general, la estructura del alimento es tan importante como el tipo de carbohidrato que contiene. Por ejemplo, los granos de trigo enteros son relativamente resistentes a la digestión, pero una vez molidos y horneados son fáciles de digerir.

Por esta razón, el pan blanco y el integral de textura fina tienen un IG elevado, mientras que los panes con varios cereales tienen un IG medio.

Algunos alimentos como la avena, las manzanas y las alubias contienen fibra soluble, que espesa y ralentiza el paso de los alimentos por el tracto digestivo. Estos alimentos tienen un IG reducido.

El tipo de azúcar presente en un alimento también es relevante; la glucosa es el que mayor impacto tiene sobre la glucemia sanguínea, seguida de la sacarosa (azúcar de mesa).

En la práctica, la mayoría de los alimentos con carbohidratos no se consumen por separado, sino como parte de un aperitivo o de una comida, y esto tiene un efecto en el perfil glucémico.

Por ejemplo, el pan puede comerse con mantequilla o aceite y las patatas con carne y verdura. La combinacíon de alimentos ricos en grasas y proteínas ralentiza de forma significativa la digestión de la comida y reduce el IG global.

¿Cómo aplicar el IG para mejorar la salud?

Conocer el IG de los alimentos puede resultar útil para los diabéticos que tienen que controlar su glucemia sanguínea. El consumo de alimentos con un IG bajo, puede conseguir que la liberación de la glucosa en la sangre se produzca de forma uniforme a lo largo del día(2).

El concepto de IG también puede aplicarse al ámbito de los deportes. Los alimentos con un IG bajo contribuye a aumentar la resistencia, mientras que los alimentos y bebidas con un IG elevado permiten reponer el glucógeno muscular tras el ejercicio(1).

Cada vez se cuenta con más pruebas de que las dietas con un IG general menor pueden ser beneficiosas para prevenir la aparición

de la diabetes tardía y la cardiopatía coronaria, posiblemente porque limitan la demanda de insulina y mejoran el nivel del colesterol sanguíneo(2).

Los estudios también apuntan hacia el uso del IG en relación con la obesidad y se ha sugerido que las dietas con un IG reducido pueden llevar a una pérdida peso porque son muy saciantes(3).

Sin embargo, no se sabe si esto se debe al IG o a otros aspectos que presentan los alimentos con un IG reducido. Será preciso realizar estudios fiables a largo plazo para salir de dudas.

La gestión de la dieta – el concepto de carga glucémica

El IG no es el único factor que determina hasta qué punto el consumo de un alimento eleva el nivel de azúcar en sangre.

Si ingerimos la misma cantidad en gramos (g) de dos alimentos con IG similar (ej. Nabo y croissant), el aumento del nivel de azúcar en sangre será menor con el alimento que tenga un menor contenido de carbohidratos (ej. Nabo, ver tabla).

Si comemos dos alimentos con IG similar (ej. Croissant y cuscús), pero cuyas raciones habituales sean distintas, aquel cuya ración sea menor (ej. Croissant, ver tabla), producirá un menor aumento del nivel de azúcar en la sangre.

Por esta razón, se introdujo el concepto de Carga Glucémica (CG), que se basa en el concepto de IG para proporcionar una medida de la respuesta glucémica total ante un alimento o comida (CG= IG/100 x gramos de carbohidratos por ración).

Esto hace posible comparar directamente los efectos sobre el nivel de azúcar de dos alimentos tal y como los consumimos en la dieta.

Tabla: Comparación del IG y CG de varios alimentos en función de la ración y cantidad de carbohidratos que dicha contiene.
Alimento IG* Tamaño ración (g)* Carbohidratos (g)* CG
Nabo 72 60 1 0.7
Croissant 67 60 23 15.4
Cuscús 65 150 77 50.0

referencia BUPA

Mezcle alimentos con distintos IG para obtener una CG reducida

El IG es una herramienta muy útil para clasificar el impacto de los carbohidratos en el organismo. Sin embargo, no tiene sentido preocuparse demasiado por los valores relativos al IG de los alimentos por separado, ya que el efecto general de una comida en el IG es difícil de predecir(4).

Probablemente, la mejor solución para la mayoría de la gente sea incluir una mezcla apropiada de alimentos nutritivos con IG alto y bajo en una dieta sana.

Aquellas personas que deseen reducir la CG general de su dieta deberían simplemente aumentar el consumo de alimentos con un IG bajo, como legumbres (alubias, guisantes, lentejas, etc.), frutas, cereales a base de avena y pasta; o sustituir algunos alimentos con un IG elevado por alternativas con un IG menor (por ejemplo, consumir cereales de desayuno a base de avena, cebada y salvado o tomar pan con cereales en lugar de pan blanco).

Referencias

1. FAO/WHO (1998) Carbohydrates in Human Nutrition. Food and nutrition paper no.66 Roma, Italia.
2. Opperman AM, Venter CS, Oosthuizen W et al (2004) Meta-analysis of the health effects of using the glycaemic index in meal planning. British Journal of Nutrition – 92:367-381.
3. Brand-Miller J, Foster Powell K & McMillan P (2005) The Low GI Diet revolution ISBN 1-56924-413-8 Nueva York.
4. Flint A, Moller BK, Raben A, et al (2004) The use of glycaemic index tables to predict the glycaemic index of composite breakfast meals. British Journal of Nutrition 2004 91:979-89.